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SISMO EN QUINTANA ROO Y YUCATÁN EXPUSO FALTA DE PROTOCOLOS DE SEGURIDAD ANTE ESTOS FENÓMENOS

-El reciente sismo con epicentro en Cuba registrado el pasado lunes por la tarde, expuso la falta de preparación y la ausencia de protocolos de seguridad ante movimientos telúricos en Quintana Roo.
A pesar de que las autoridades activaron revisiones preventivas en oficinas públicas y hoteles, la población señaló graves deficiencias de Protección Civil en el sector comercial.
Durante el temblor, los centros comerciales y tiendas departamentales de Cancún operaron sin emitir alertas, dar indicaciones o evacuar a los clientes. Ciudadanos como José Luis Hernández y María del Carmen Gómez criticaron que, a diferencia de los simulacros, en la situación real no hubo avisos ni señalización de puntos de reunión en los comercios privados, donde la gente continuó comprando sin orientación.
Esta experiencia demostró que las medidas de emergencia suelen limitarse a las zonas turísticas y de gobierno, dejando desprotegidos los espacios de gran afluencia.
El comerciante Ricardo Pech May y la ciudadana Patricia Martínez coincidieron en que el evento debe tomarse como una advertencia para fomentar la prevención en una región que no está habituada a estos fenómenos, especialmente tras registrarse de forma casi simultánea otro sismo imperceptible de magnitud 3.6 en Chapab, Yucatán.
Asimismo, el trabajador Ernesto Chan Tuz sugirió que todos los establecimientos concurridos deberían contar con personal capacitado y señalización clara si estos sismos se vuelven más comunes, mencionando que las acciones preventivas parecieron reducirse a Plaza Las Américas, sitio donde se reportó una grieta en redes sociales que posteriormente los locatarios aclararon que era antigua y ya estaba resanada.
Mientras el gobierno concluye las inspecciones estructurales, la ciudadanía sostiene que este acontecimiento debe abrir un debate urgente sobre la necesidad de exigir protocolos estrictos a las empresas privadas y mejorar los sistemas de alerta.
La principal conclusión de los habitantes es que el sismo no dejó daños materiales, pero sí evidenció que la región enfrenta un gran reto de organización y respuesta ante emergencias que antes se consideraban ajenas a la península.