Alerta en Quintana Roo por abejas y avispas: suman 736 casos de emergencias en 2026

– Los enjambres de abejas y avispas se han convertido en el enemigo inesperado del estado, desatando una oleada de emergencias que ya suma 736 intervenciones por parte de bomberos y Protección Civil.
El mes de abril fue especialmente caótico con 82 incidentes, marcando una racha que iguala el historial crítico del año pasado.
Detrás de esta agitación hay una protagonista letal: la abeja africanizada, un híbrido hipersensible cuyas colonias crecen de forma explosiva con el calor tropical y cuyas defensas se activan ante la menor vibración.
Con la mancha urbana devorando sus selvas, estos insectos no han tenido más opción que mudar sus colmenas a las ciudades. El director de Bomberos, Óscar Aguilar, advierte que no se trata de una agresividad gratuita, sino de una respuesta natural y masiva: si la reina se mueve, el enjambre se moviliza con una furia territorial ciega para protegerla.
Esta invasión forzada ha dejado una estela de incidentes que roza lo insólito en varios municipios.
Chetumal colapsó en abril con 160 llamadas de auxilio, incluyendo un episodio de pánico masivo que desalojó la Plaza las Américas.
En José María Morelos, los reportes se duplicaron tras un ataque que mandó a 10 personas al hospital, mientras que en la comunidad de El Ucum se vivió una tragedia cuando un enjambre hirió a dos niños y mató a un perro.
Cancún tampoco se ha salvado; las calles se han vuelto escenarios de riesgo, desde paraderos de autobuses en la avenida Nichupté hasta el Arco Norte, donde un adulto mayor terminó hospitalizado por múltiples picaduras.
Incluso el caos llegó a las nubes: un enjambre invadió la pista del Aeropuerto Internacional de Cancún y logró congelar las operaciones de un avión comercial, impidiendo su despegue.
La emergencia más extrema se vivió en la selva de Xuxub, en Lázaro Cárdenas, donde un hombre quedó atrapado bajo el ataque implacable de un enjambre.
La gravedad de sus heridas y la geografía impracticable del terreno obligaron a desplegar un operativo de película: bomberos, policías y voluntarios de Chiquilá descartaron la vía terrestre y se lanzaron al rescate en una lancha rápida.
Tras estabilizar a la víctima a bordo en plena navegación, lograron llevarla a puerto firme donde una ambulancia la esperaba para salvarle la vida.
Mientras el miedo está entre los ciudadanos ante la posibilidad de despertar con un panal en sus patios, la empatía también gana terreno.
Habitantes recuerdan que el verdadero origen del problema es la destrucción de los ecosistemas, insistiendo en que, en lugar de exterminarlas, las colmenas deben ser reubicadas con apicultores porque, al final del día, el planeta las necesita para sobrevivir.