– Un fracaso financiero sale a la luz: Playa del Carmen contrata deuda millonaria.
La burbuja financiera en el Ayuntamiento de Playa del Carmen finalmente explotó. Tras semanas de intentar maquillar la realidad, el gobierno municipal de la morenista Estefanía Mercado Asencio tuvo que admitir lo inevitable: las cajas de la tesorería están vacías y los ingresos ordinarios ya no alcanzan ni para cubrir los gastos más elementales de la administración.
La solución de emergencia ante semejante crisis de liquidez fue la vía rápida del endeudamiento.
Durante una sesión extraordinaria de Cabildo, y con un sospechoso silencio de una oposición que aprobó todo por unanimidad, los regidores dieron luz verde a la contratación de un crédito de hasta 154 millones de pesos.
Lo verdaderamente preocupante no es solo el monto, sino el destino del dinero: este millonario recurso no va para obras de infraestructura, sino que se diluirá de inmediato en el pago corriente de salarios de policías, personal de servicios públicos y otros compromisos básicos de operación.
¿Cómo llegó el corazón de la Riviera Maya a este punto de asfixia económica? La respuesta oficial, admitida días antes por el tesorero Guillermo Brahms González, apunta a una alarmante caída en la recaudación provocada por dos grandes crisis que las autoridades no han sabido contener.
Por un lado, una intensa y devastadora llegada de sargazo que ha dejado las playas intransitables, golpeando directamente a la hotelería y al comercio local.
Por el otro, una escalada en la inseguridad que sigue deteriorando la reputación internacional del destino.
El impacto de este descuido se refleja en las estadísticas: la ocupación hotelera de junio se desplomó a un preocupante 55.05 por ciento, una cifra sumamente baja si se compara con el 67.5 por ciento que el destino registraba en 2015 antes de iniciar la temporada alta.
Con este panorama, la actual administración no tuvo más remedio que quitarse la máscara de la suficiencia financiera.
Endeudar al municipio es la única carta que les queda para evitar el colapso de los servicios esenciales, confirmando que hoy por hoy, Playa del Carmen navega a la deriva en una de las tormentas económicas más complejas de su historia reciente.






