CULPAN A SUPUESTO ‘CÁRTEL INMOBILIARIO’ DE LA CRISIS Y DECADENCIA DE TULUM

-A pesar de la mala fama por críticas en redes sobre malos tratos y cobros exagerados hacia turistas, empresarios piensan que hay algo más detrás de la caída de Tulum.
La crisis económica y turística que enfrenta actualmente la zona hotelera de Tulum, evidenciada por el cierre definitivo de al menos 30 establecimientos comerciales, ha encendido las alarmas entre diversos empresarios y prestadores de servicios turísticos de la región.
De acuerdo con testimonios y observaciones del sector comercial local, existe una creciente preocupación de que la marcada baja en la afluencia de visitantes y el consecuente declive de la actividad económica no sean fenómenos meramente casuales, sino el resultado de una estrategia inducida por supuestos “cárteles inmobiliarios”.
Quienes sostienen esta postura señalan que los grandes desarrolladores e inversionistas del ramo podrían estar aprovechando la asfixia financiera de restaurantes, tiendas y locales turísticos para forzar la devaluación de la tierra.
Al provocar que el valor de las propiedades caiga ante la falta de rentabilidad, estos grupos corporativos logran adquirir terrenos estratégicos a precios sumamente accesibles en comparación con su valor real de mercado, facilitando así la futura implementación de proyectos inmobiliarios a gran escala.
Por otra parte, la comunidad empresarial y los prestadores de servicios turísticos también asocian esta decadencia con factores internos que han deteriorado gravemente la competitividad y la imagen internacional del destino.
Entre las principales quejas resaltan las tarifas excesivamente elevadas en el transporte público y privado, particularmente en las rutas de traslado que conectan el aeropuerto con la zona urbana y hotelera, además de los altos precios que mantienen algunos establecimientos comerciales en detrimento del bolsillo de los viajeros.
Esta combinación de altos costos y baja demanda ha generado un panorama desolador en la franja costera, donde los recorridos habituales exponen una cantidad considerable de negocios con las cortinas abajo, algunos de ellos incluso con el mobiliario abandonado en su interior, lo que confirma el difícil momento que atraviesa la economía local en beneficio de intereses inmobiliarios especulativos