-De acuerdo con la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), los extranjeros lideran cerca del 60% de las operaciones y compras inmobiliarias en Cozumel.
La mayoría de estos compradores provienen de Estados Unidos, seguidos por canadienses, mientras que una tercera parte corresponde a inversionistas nacionales.
El perfil de estos compradores extranjeros abarca principalmente a adultos mayores y jubilados que buscan residir de forma permanente por la seguridad y tranquilidad de la isla, así como a inversionistas interesados en propiedades para renta vacacional.
Anteriormente, estas inversiones se concentraban en las zonas turísticas, pero actualmente se han expandido hacia colonias populares y áreas de interés social, las cuales son remodeladas y adecuadas al estilo de los compradores.
Debido a que Cozumel se encuentra en una zona restringida costera, los extranjeros que adquieren bienes raíces en la isla realizan la compra legalmente a través de un fideicomiso bancario, un proceso que es gestionado y supervisado con el apoyo de la AMPI.
Para muchos locales, esta dinámica, lejos de representar un desarrollo equilibrado, evidencia cómo el libre mercado inmobiliario prioriza el capital extranjero por encima del derecho constitucional a la vivienda de los habitantes locales.
Al permitir que los dólares colonicen las colonias populares e invadan el suelo de interés social, se condena a la población originaria al desplazamiento silencioso y a convertirse en extraña en su propia tierra.
El avance desmedido de este modelo no solo encarece la vida diaria hasta asfixiar la economía local, sino que erosiona la identidad comunitaria y fragmenta el tejido social en favor de un paraíso exclusivo para el retiro y la especulación vacaciona






