– La falta de suministro de agua potable se ha convertido en una problemática crítica para los habitantes de diversos fraccionamientos en Playa del Carmen y Cancún, quienes reportan estar varios días sin el vital líquido o recibiendo un flujo insuficiente debido a deficiencias en el servicio y obras hidráulicas inconclusas.
En Playa del Carmen, residentes de los fraccionamientos Villamar I, Villamar II y Mundo Hábitat han denunciado que llevan cuatro días sin agua. Los vecinos señalan que el suministro llega a las tuberías con una presión mínima, insuficiente para llenar tinacos o depósitos.
Ante esta situación, los habitantes se ven obligados a comprar pipas de agua para cubrir sus necesidades básicas de higiene y hogar, a pesar de seguir pagando facturas que, según denuncian, reflejan costos elevados y multas por retrasos, sin recibir una contraprestación efectiva por parte de la concesionaria Aguakán.
Por otro lado, en Cancún, familias de las Supermanzanas 110 y 107, específicamente en los fraccionamientos Paseos Kusamil y Paraíso Maya, enfrentan una escasez severa provocada por obras hidráulicas que avanzan de manera lenta.
Desde el mes de mayo, la zona se encuentra intervenida con zanjas profundas, escombros y polvo que han complicado la movilidad y el acceso a los servicios básicos.
Los residentes reportan semanas de inactividad en las obras y una presión de agua que no alcanza a subir a los niveles superiores de las viviendas, obligando a las familias a realizar actividades de racionamiento extremo, como dejar llaves abiertas durante la noche para obtener apenas pequeñas cantidades de agua o reciclar líquido para tareas domésticas.
En ambos municipios, la ciudadanía coincide en que el sistema de distribución de agua potable se encuentra rebasado por la alta densidad poblacional y la falta de mantenimiento adecuado en la infraestructura.
Los habitantes manifiestan su frustración ante la aparente indiferencia de las autoridades municipales y la falta de soluciones concretas por parte de la empresa concesionaria, lo que ha derivado en una crisis donde la población, además de lidiar con la carencia del servicio, debe asumir los costos adicionales para conseguir agua ante las altas temperaturas que agravan la situación.








