Kantunilkín: El pueblo olvidado que busca dejar de ser una simple parada hacia Holbox

– A lo largo de los años, Kantunilkín ha arrastrado una profunda sensación de abandono.
Para la gran mayoría del turismo, el pueblo es invisible: un lugar de paso, una parada rápida en el camino y nada más que el preámbulo para llegar a Holbox.
Ante esta realidad, han sido varios los ciudadanos y colectivos locales que, a lo largo del tiempo, han intentado levantar la voz y crear proyectos para retener a los visitantes, buscando que la comunidad deje de ser un simple sitio de tránsito.
En este esfuerzo constante por rescatar al pueblo del olvido se suma ahora el promotor Germán Pool Che. Junto con un grupo de habitantes del municipio de Lázaro Cárdenas, impulsa un proyecto cultural independiente que busca revivir el lugar a través de sus raíces ancestrales, institucionalizando la práctica del juego de pelota maya (Pok Ta Pok), la música mayapax y la danza prehispánica.
La meta es darle identidad a Kantunilkín y transformarla en un verdadero atractivo que genere derrama económica local.
El camino sigue siendo cuesta arriba en este entorno de poco apoyo. Al grupo le tomó un año entero de gestiones y ceremonias tradicionales conseguir una pelota original de caucho macizo.
El proyecto actual sobrevive gracias a los recursos del propio Germán, quien mantiene abierta la invitación a empresarios y ciudadanos para conseguir patrocinios, materiales o uniformes reglamentarios, además de planear gestiones ante el INPI, el Consejo Supremo Maya y el Comisariado Ejidal.
Para consolidar el primer equipo local un esfuerzo que cobró fuerza tras una demostración en el Cerro Kantunich donde se interesaron unas 20 personas, los entrenamientos comenzarán la próxima semana y se realizarán los viernes y sábados para cualquier habitante que quiera sumarse.
El objetivo es dar una exhibición oficial el 8 de octubre, durante el aniversario de Quintana Roo.
Aunque dependan de conseguir todo el equipo a tiempo, la preparación no se detendrá, planeando presentarse en el Cerro Mayor Kantunich y en la propia isla de Holbox para demostrarle al turismo internacional que Kantunilkín tiene un valor propio y no merece ser ignorado.