– Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Quintana Roo figura entre los seis estados con más violencia familiar en el país, acumulando 3,088 denuncias en los primeros cinco meses del año y una tasa de 144.3 casos por cada 100 mil habitantes, lo que casi duplica la media nacional de 84.29.
Esta problemática impacta directamente en las instituciones de asistencia social, como la Casa de Asistencia Temporal del DIF Benito Juárez, que actualmente resguarda a unos 120 menores.
El 70 por ciento de estos infantes ingresó por agresiones domésticas y no por orfandad, sino debido a situaciones de maltrato, abandono y crisis familiares detonadas principalmente por la precariedad económica, el hacinamiento y problemas de salud mental.
Las autoridades locales, entre ellas el delegado Carlos Arturo Álvarez Escalera, señalaron que la violencia mantiene una tendencia preocupante en Cancún y Playa del Carmen, concentrándose los casos sobre todo durante las noches y los fines de semana en los fraccionamientos Villas Otoch y Villas del Sol.
Un reflejo reciente de esta vulnerabilidad fue el resguardo de dos menores sin actas de nacimiento ni domicilio fijo tras un conflicto entre particulares. Para atender estas realidades, el refugio no solo ofrece resguardo físico, sino también apoyo psicológico, médico, educativo y legal; una labor que el año pasado implicó el resguardo de 368 menores y la prestación de 7,102 servicios integrales para garantizar la restitución de sus derechos.
Ante este panorama, resulta indispensable que las autoridades de los tres niveles de gobierno presten una mayor atención y asignen más recursos a la prevención y combate de la violencia familiar.
El aumento sostenido de las denuncias y la saturación de los centros de asistencia evidencian que los esfuerzos actuales son insuficientes, por lo que se requiere de manera urgente el diseño de políticas públicas integrales que no solo reaccionen ante el maltrato, sino que intervengan directamente en las causas de raíz, como el hacinamiento y la falta de salud mental, para proteger verdaderamente a los sectores más vulnerables.






